Porque sabés calmar mis temores, porque aún con peleas decidimos seguir andando este camino juntos, a nuestro propio ritmo, porque sabemos que podemos hacer grandes cosas alentándonos, porque supimos enfrentar con coraje los desafíos que se nos iban presentando, porque decidimos seguir probando, aún con el miedo que nos embargaba después de nuestros fracasos, y al ver que era posible continuamos esperanzados.
La luna seguramente seguirá iluminando nuestras noches, sabrá dar sostén a nuestras largas charlas nocturnas y nos embriagará como siempre bajo el mismo cielo, hasta que volvamos a fundirnos en nuestra eternidad...