Y esa luna está allí, como mudo testigo de tantas noches, en tantas vidas, siempre, desde el inicio del tiempo...
domingo, 17 de julio de 2011
Y también a mi madre...
Ella me enseñó que aunque el momento que vivíamos no fuera del todo bueno debía tener ilusiones y esperanzas.
Fue una mujer fuerte y débil a la vez, su clara mirada era dulce y enérgica, ella fue una gran maestra en mi vida, mi refugio... fue simplemente mi madre.
Ese lugar seguro que tanto añoro, esa tibieza que hace muchos años no siento, se que me está esperando, seguramente algún día nos volvamos a encontrar en otro espacio, bajo otro cielo, bajo la misma luna.
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